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Energía y cuerpo 20 Mar 2025 Laia Martí

Primavera: renacer también es soltar

Primavera: renacer también es soltar

Hoy empieza la primavera. Quizá lo hayas notado antes en el cuerpo que en el calendario: los días se alargan, apetece abrir las ventanas y hay algo en el aire que invita a empezar de nuevo.

Y, al mismo tiempo, puede que sientas que tú no llegas. Que la naturaleza florece y tú sigues cargando con el mismo cansancio del invierno, con las mismas preocupaciones, con esa sensación de que algo pesa y no sabes muy bien qué es.

Si es así, no te pasa nada raro. No es que te falte energía para renacer. Es que, quizá, antes de florecer hay algo que necesitas soltar.

Antes de florecer, la naturaleza suelta

Fíjate en un cerezo en flor. Nos quedamos con la imagen de las ramas llenas de flores rosas, pero para llegar ahí el árbol ha hecho antes algo mucho menos vistoso: dejar caer.

Las yemas se desprenden de las escamas que las protegieron durante el frío. La semilla rompe su cáscara para poder germinar. Y las flores, que parecen el final, también caen a los pocos días para dejar sitio a la hoja y al fruto.

La naturaleza no florece sumando. Florece haciendo espacio. Y suelta cada cosa justo cuando ya ha cumplido su función, sin culpa y sin prisa.

Nosotras, en cambio, tendemos a hacer lo contrario: seguir acumulando. Roles, expectativas, tareas, emociones que nunca terminaron de irse. Y luego nos preguntamos por qué no nos sentimos ligeras.

¿Qué llevas cargando que ya no es tuyo?

Te propongo una pregunta para hoy, ahora que cambia la estación: ¿qué llevas cargando que ya no es tuyo?

Puede que la respuesta no venga de inmediato. Tenemos tan normalizado el peso que ya no lo distinguimos de nosotras mismas. Por eso te doy algunas pistas de dónde suele esconderse:

  • Roles que aceptaste sin elegirlos: la que siempre puede, la que no falla, la que cuida de todos, la fuerte de la familia.
  • Expectativas que no son tuyas: lo que «deberías» haber conseguido a tu edad, cómo «tendría que» ser tu casa, tu cuerpo, tu vida.
  • Emociones viejas que nunca tuvieron espacio: una rabia que te tragaste, una tristeza que aplazaste, un miedo que sigue decidiendo por ti.
  • Situaciones que hace tiempo que no te hacen bien, pero que sigues sosteniendo por costumbre o por culpa.
  • Versiones de ti que ya no existen: la que eras hace cinco años, la que prometiste que serías, la que otros esperaban.

Si al leer la lista se te ha encogido algo por dentro, escúchalo. No estás exagerando. El cuerpo suele reconocer el peso mucho antes de que la mente le ponga nombre.

Soltar no es olvidar ni rendirse

Aquí aparece casi siempre la misma resistencia: «pero si suelto esto, ¿qué pasa con todo lo que he vivido?», «¿no sería rendirme?», «¿no sería egoísta?».

Soltar no es olvidar. Lo que has vivido sigue formando parte de tu historia; lo que cambia es que deja de dirigirla.

Soltar no es rendirse. Rendirse es dejar de luchar por lo que quieres. Soltar es dejar de luchar por lo que ya no quieres, o por lo que nunca fue tuyo.

Soltar es dejar de gastar energía en sostener. Piensa en cuánta energía se te va cada día en mantener en pie un rol, en cumplir una expectativa que no has elegido, en contener una emoción para que no se note. Esa energía no desaparece: se queda ahí, atrapada, sosteniendo. Y luego te preguntas por qué te levantas ya cansada.

Cuando algo se suelta de verdad, esa energía vuelve a estar disponible para ti. No es magia. Es, sencillamente, que dejas de gastarla en lo que ya no te corresponde.

Por qué cuesta tanto

Si fuera solo cuestión de decidirlo, ya lo habrías hecho. Lo sé.

Detrás de casi todo lo que no conseguimos soltar suele haber una creencia aprendida: «si dejo de cuidar de todos, dejaré de ser querida», «si no llego a todo, no soy suficiente», «si suelto esto, me quedo sin nada». Una parte de ti quiere avanzar, mientras otra sigue intentando protegerte desde el miedo.

Por eso el primer paso no es forzarte, sino comprender qué estás sosteniendo y para qué. Desde ahí, soltar deja de ser una pelea contigo misma y empieza a parecerse más a un permiso. Ese tipo de creencias es, precisamente, lo que revisamos con la Reprogramación Mental; y el peso que se ha quedado en el cuerpo, en la Activación Kundalini. Pero no hace falta empezar por ahí. Se puede empezar con un papel.

Un ejercicio para esta primavera: tres cosas que sueltas

Te propongo algo sencillo, sin prisa. Busca un rato tranquilo, papel y bolígrafo, y escribe tres cosas que sueltas esta primavera. Solo tres. No hace falta que sean grandes; hace falta que sean tuyas.

  • Un rol que ya no quieres seguir sosteniendo.
  • Una expectativa, tuya o ajena, que decides dejar de cumplir.
  • Una emoción vieja a la que le das permiso para irse, aunque sea poco a poco.

Escríbelas en presente y en primera persona: «Esta primavera suelto…». Léelas en voz alta. Fíjate en qué sientes en el cuerpo al decirlas: dónde hay alivio y dónde aparece resistencia. Esa resistencia no es un fallo, es información: te está señalando dónde hay una creencia o una herida que todavía pide ser mirada.

Si te apetece, hazlo al aire libre o con la ventana abierta. La naturaleza está haciendo lo mismo que tú.

La mayor transformación de mi vida fue recuperar la paz que había perdido, soltar el peso que llevaba años cargando y volver a conectar con la mujer que siempre había estado ahí.

Renacer también es soltar

Yo también he recorrido ese camino. Sé lo difícil que es dar el primer paso. Y sé que, aunque ahora no lo veas, siempre existe un camino de vuelta.

La primavera no te pide que florezcas hoy. Te pide, si acaso, que hagas espacio. Que dejes caer lo que ya cumplió su función. Lo demás llega solo, a su ritmo, como llega cada año a las ramas del cerezo.

Si sientes que hay algo que llevas años sosteniendo y no consigues soltar sola, quizá sea el momento de mirarlo acompañada. En mis sesiones trabajamos justo eso: comprender qué hay detrás de ese peso y liberar la energía que llevas tiempo gastando en sostenerlo, para que puedas elegir con más calma y coherencia contigo. Puedes ver cómo trabajo en sesiones y bonos o escribirme y hablamos sin compromiso.

Confía, florece, renace. Feliz primavera. 💜