Journaling: ¿Estoy viviendo la vida que realmente quiero?
A veces buscamos fuera respuestas que, en realidad, necesitan un poco de silencio para poder aparecer dentro de nosotros.
Preguntamos, pedimos opinión, analizamos una y otra vez qué deberíamos hacer. Y cuanto más ruido acumulamos, más difícil puede resultar escucharnos.
Por eso, como complemento a los episodios de «El camino hacia tu libertad», voy a ir compartiendo también pequeños ejercicios de journaling: para ayudarte a detenerte, mirar hacia dentro y conectar con lo que realmente estás sintiendo y necesitando.
El primero ya está publicado y se llama «¿Estoy viviendo la vida que realmente quiero?». Antes de que lo escuches, quiero contarte qué es esto del journaling y cómo hacerlo sin complicarte la vida.
Qué es el journaling (y qué no es)
Journaling es, sencillamente, escribir para escucharte. No para contar lo que hiciste durante el día, sino para poner por escrito lo que sientes, lo que piensas y lo que te cuesta reconocer en voz alta.
A veces se hace en silencio, con una pregunta delante. Otras, sin ninguna pregunta: solo escribiendo lo que aparece hasta que se ordena un poco.
Y hay bastantes cosas que no es:
- No es escribir bonito. Nadie va a leerlo. No importa la letra, ni las faltas, ni si una frase se queda a medias.
- No es un examen. No hay respuestas correctas ni un resultado que alcanzar.
- No es un compromiso diario. Si no escribes durante dos semanas, no has fracasado en nada.
- No sustituye a la ayuda profesional. Si estás atravesando algo que te desborda, escribir puede acompañarte, pero no reemplaza a tu médica o médico ni a un profesional de la salud mental.
Por qué ayuda escribir
Escribir no cambia por sí solo lo que te está pasando. No te va a dar una respuesta cerrada ni una decisión tomada. Y aun así, para muchas personas marca una diferencia.
Cuando un pensamiento se queda dentro, la mente tiende a repetirlo en bucle. Le das vueltas mientras conduces, mientras cenas, mientras intentas dormir. Al pasarlo al papel ocurre algo sencillo: deja de girar y se queda quieto. Y lo que está quieto puedes mirarlo.
Además, el papel no opina. No te dice si exageras, no se preocupa por ti, no te aconseja lo que haría en tu lugar. Solo sostiene lo que escribes. Y esa falta de juicio, cuando llevas tiempo midiendo lo que dices, se agradece mucho.
Cómo empezar, sin complicarte
No necesitas nada especial. Busca una libreta, regálate unos minutos de calma y responde desde la honestidad. Ya está.
- Elige un momento tranquilo. Primera hora, antes de dormir, o ese rato del sofá en el que normalmente coges el móvil.
- Escribe a mano si puedes. Va más lento que teclear, y esa lentitud juega a tu favor.
- No corrijas. No releas cada frase para ver si suena bien. Escribe hacia delante.
- No te censures. Si aparece algo que te incomoda reconocer, precisamente eso es lo que estabas buscando.
- Para cuando quieras. Cinco minutos son suficientes. No hay que llenar la página.
Si te quedas en blanco
Es normal, sobre todo al principio. Llevas mucho tiempo respondiendo a lo que necesitan los demás; es lógico que tu propia voz tarde un poco en aparecer.
Si te pasa, empieza escribiendo «ahora mismo no sé qué escribir» y sigue desde ahí. Casi siempre aparece algo detrás. Y si no aparece, cierras la libreta y vuelves otro día. Tampoco pasa nada.
El primer ejercicio: ¿estoy viviendo la vida que realmente quiero?
A veces seguimos avanzando sin detenernos a preguntarnos si la vida que estamos construyendo realmente se parece a nosotros.
De eso va este primer ejercicio. Dura menos de cinco minutos y en él te acompaño a observar tus decisiones, tus deseos, las expectativas externas y aquello que quizá llevas demasiado tiempo aplazando.
Son preguntas que no buscan darte respuestas correctas, sino ayudarte a encontrar las tuyas.
No te las escribo aquí a propósito. Prefiero que las escuches con calma, con la libreta ya abierta, y que te tomes el tiempo de responder a cada una antes de pasar a la siguiente. Leerlas de golpe no es lo mismo.
Porque muchas veces no necesitamos que alguien nos diga qué hacer. Necesitamos crear el espacio suficiente para poder escucharnos con más claridad.
Puedes escucharlo aquí: «JOURNALING: ¿Estoy viviendo la vida que realmente quiero?». Guárdalo para hacerlo con calma y vuelve a él siempre que necesites reconectar contigo.
No necesitas tener todas las respuestas. Solo empezar a hacerte las preguntas adecuadas.
Y si lo que aparece te remueve
Puede pasar. A veces escribes durante cinco minutos y lo que sale al papel es algo que en el fondo ya sabías, pero que no te habías dicho todavía con esas palabras.
Si te ocurre, no te asustes ni te obligues a resolverlo esa misma noche. Que aparezca no significa que tengas que cambiarlo todo mañana. Significa que has empezado a escucharte, y eso ya es mucho.
Quizá al releerte te reconozcas en algunas de esas señales de una vida que ya no te representa. O quizá descubras que sabes perfectamente qué te gustaría cambiar y, aun así, algo te frena.
Cuando eso ocurre, no suele ser falta de fuerza de voluntad. Detrás pueden existir creencias aprendidas, miedos inconscientes o una energía agotada de sostener una vida que ya no quieres.
Esa es la parte que trabajo en mis sesiones: no para decirte qué decisión tienes que tomar, sino para ayudarte a liberar aquello que puede estar impidiendo que puedas elegir con más claridad, paz y coherencia contigo.
Y si de momento solo te apetece escribir y escuchar, también está bien. Empieza por ahí. Tienes el resto de episodios en el podcast, y si te queda alguna duda puedes escribirme sin compromiso.